Sin pretender caer en un lugar común, me dispongo a esbozar unos conceptos para reflexionar un poco sobre el nivel de nuestro carnaval, sin fanatismos ni camisetismos de ningún tipo. Lo de “lugar común” lo digo porque es un clásico de todos los años decir que este fue un carnaval flojo, o que carnavales eran los de antes. Sin embargo, entiendo que tal afirmación, que surge desde lo profundo del pedregullo de los comentarios carnavaleros, hoy más que nunca tiene una vigencia renovada.

